• Profesionales transversales a todas las áreas y con gran capacidad analítica, proactividad y orientación a resultados.
  • Te explicamos el procedimiento a seguir desde el departamento de RRHH para integrar un plan en la empresa que minimice los riesgos y el impacto de cualquier incidente de seguridad.

El último Informe de Riesgos del Foro Económico Mundial situó los ciberataques y el robo de datos como dos de los cinco principales riesgos. Según este informe, el coste del cibercrimen en los próximos cinco años para las empresas podría alcanzar los 8 billones de dólares.

Ahora mismo, cualquier entidad que tenga presencia online, genere información en su actividad de negocio o cuyos sistemas estén alojados en la nube está expuesta. Por suerte, las organizaciones empiezan a ser conscientes de la necesidad de elaborar un plan que minimice los riesgos y el impacto de cualquier incidente de seguridad. La enorme transcendencia de sucesos como el ocurrido el año pasado con el macro ataque del ransomware “Wannacry” ha hecho saltar las alarmas.  

Los perfiles de ciberseguridad están tomando un papel fundamental en las organizaciones y desde la dirección de las compañías están apoyando la creación de estos equipos:

Perfiles de ciberseguridad más demandados a contratar: Hacker ético, CISO, CSO y DPO, entre otros. Hay diferentes tipos de profesionales encargados de gestionar este tema:

  • CISO (Chief Information Security Officer). Es el encargado de alinear estrategia de ciberseguridad con los objetivos de la empresa. Se encargará de establecer las políticas de seguridad en función de la actividad de la empresa y de establecer las medidas y controles necesarios.
  • CSO (Chief Security Officer). Es el responsable ejecutivo de la seguridad interna de la organización. Establece los planes de continuidad, tiene una visión completa del negocio, está al día de los cambios de normativas, conoce los posibles riesgos en ciberseguridad, etc.
  • DPO (Data Protection Officer). Tiene un perfil jurídico y de cumplimiento normativo (compliance) y, según la nueva normativa europea de Protección de Datos, su perfil será obligatorio en Organismos Públicos y en determinadas empresas privadas.  
  • Analistas de seguridad. Es el encargado de detectar cualquier posible vulnerabilidad técnica en los sistemas informáticos y redes de la compañía.
  • Arquitectos de seguridad. Es el responsable de diseñar la arquitectura de ciberseguridad previa para asegurar todos los desarrollos que se realicen en el entorno.
  • Hackers éticos. Al día en las técnicas que utilizan los ciberdelincuentes. Ponen a prueba los sistemas de seguridad de las empresas para analizar sus peligros y así ponerles solución.
  • Especialistas forenses. Es el especialista en realizar análisis detallados postmortem de sistemas y redes tras un incidente de seguridad o ciberataque.
  • Especialista en incidencias. Es el responsable de coordinar las actividades en caso de incidencias de seguridad y el encargado de activar el plan de control para que los equipos trabajen alineados y las incidencias tengan el menor impacto posible.
  • Responsables de inteligencia. Serán los expertos en conocer cualquier amenaza en el exterior, velarán por la reputación de la compañía de cara a identificar cualquier posible ataque y analizarán el nivel de amenazas del exterior.  

¿Qué capacidades deben tener?Aunque las aptitudes variarán, en general se requiere que tengan gran capacidad analítica, ser transversales y que sepan trabajar bajo presión. A nivel técnico, deberán formular planes para salvaguardar archivos informáticos, tener soltura en el manejo de diferentes sistemas operativos, redes y lenguajes de programación, implementar protocolos criptográficos y herramientas de seguridad, analizar y detectar amenazas y desarrollar técnicas para prevenirlos, conocer la normativa vigente, controlar el análisis de malware, entre otros.

¿Cómo integrar estos perfiles en la organización? Dependiendo del tamaño de la empresa, estos profesionales se integrarán de forma diferente. Si se contratan de manera interna, estos suelen ubicarse en los departamentos de IT, de Sistemas y Ciberseguridad, de I+D, etc. No obstante, siempre deberán estar adjuntos al área de dirección y contar con un enfoque generalizado que tenga en cuenta al resto de departamentos de la organización.  

La formación interna también es importante. Según los últimos datos, más del 90% de las brechas de seguridad se producen por el incumplimiento de los protocolos por parte de la plantilla. Para ello, será preciso poner su disposición ciertas nociones que protejan la seguridad de la empresa: confirmar la identidad de todo aquel que solicite información, contraseñas a buen recaudo, evitar guardar información sensible de la empresa en el disco duro, no instalar programas de fuentes desconocidas, actualizar el antivirus en los ordenadores…

Contratar una póliza de ciberseguros. Muchas aseguradoras incluyen en su oferta seguros ciberriesgo como solución frente a posibles amenazas. Suelen cubrir tanto los daños de la empresa como los perjuicios económicos que puedan causar a terceros o a los propios empleados. Eso sí, para su contratación, se exige que ya exista cierto nivel de seguridad.

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